El Tribunal Penal Internacional para Ruanda: sancionar a los asesinos

By 9 Abril, 2019Noticias

30-11-1997 Artículo, Revista Internacional de la Cruz Roja, por Chris Maina Peter

«A decir verdad, lo importante no es cuántos casos de atrocidades puedan tratar los Tribunales Internacionales sino el profundo mensaje que transmite su existencia misma, propiciando así el desarrollo del derecho mediante sus estatutos, sus normas de procedimiento y de prueba, así como mediante la práctica» [1 ] .

En la primavera de 1994, fueron muertas en Ruanda más de 500.000 personas en uno de los más cruentos genocidios de la historia. La matanza comenzó apenas unas horas después de que fuese derribado, en un atentado, el avión en que viajaban, tras negociaciones de paz en Tanzania, los presidentes de Ruanda y de Burundi, antes de aterrizar en el aeropuerto de Kigali.

Al parecer, el genocidio se había planeado hacía mucho tiempo y lo único que faltaba era el detonador. Durante meses, la Radio-Télévision Libre des Mille Collines (RTMC) difundió diariamente propaganda racista incitando a la violencia, fomentando el odio e instando a los radiooyentes a que exterminaran a los tutsis, a quienes se referían como inyenzi [2 ] . Según una fuente:

El genocidio fue planeado y ejecutado con cuidado. A partir de listas preparadas, un número desconocido e inaveriguable de personas portadoras, la mayoría de ellas de machetes, de garrotes con clavos o de granadas, asesinó metódicamente a quienes figuraban en las listas. Participó en este exterminio prácticamente cada segmento de la sociedad ruandesa: médicos, enfermeras, profesores, sacerdotes, monjas, negociantes, funcionarios gubernamentales de todos los rangos, incluso niños [3 ] .

La identidad étnica de una persona pasó a ser en Ruanda su condena a muerte o la garantía de supervivencia. Encabezaron la cruzada las fuerzas armadas ruandesas y las milicias de los interahamwe (los que están unidos) y de los impuzamugambi (los que combaten juntos). Sus principales objetivos eran los tutsis y los hutus moderados. Por sorprendente que parezca, las masacres tuvieron lugar mientras un contingente de las fuerzas de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz —Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Ruanda (UNAMIR)— se encontraba en el país para facilitar las negociaciones de paz entre el Gobierno hutu de entonces y el Frente Patriótico Ruandés depredominancia tutsi (FPR). El Tribunal Penal Internacional para Ruanda (en adelante, «Tribunal para Ruanda» o simplemente «el Tribunal») fue instituido para procesar a las personas responsables de haber instigado, ordenado y perpetrado el genocidio.

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Comité Internacional de la Cruz Roja 

Paola Castañeda

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